Por qué alquilar no es tirar el dinero

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¿Cuántas veces has oído eso de «alquilar es tirar el dinero»?

Seguro que muchas. Se ha repetido tanto que se ha convertido en una especie de mantra incuestionable. Una creencia muy arraigada que impulsa a las personas a intentar ser propietarios de una vivienda, cueste lo que cueste y sean cuales sean sus circunstancias.

La importancia de la propiedad de la vivienda en la cultura española tiene un contexto histórico. La época de la posguerra reforzó la idea generalizada de que ser propietarios de una vivienda era algo fundamental para tener un mínimo de seguridad ante los imprevistos de la vida. Y eso es algo que se inculcó de padres a hijos, provocando que España tuviera una de las tasas de propiedad de vivienda más altas de Europa.

Hay otras razones por las que no se haya desarrollado demasiado la cultura del alquiler en España. La inseguridad jurídica es una de ellas, como puedes leer en este artículo. Y otra es el convencimiento de la idea central de este post, la creencia de que «alquilar es tirar el dinero».

Veamos algunos argumentos para cuestionar un poco esta creencia tan extendida.

1. Análisis numérico de gastos

Muchas personas hacen un análisis numérico de gastos comparando peras con manzanas. Observan la cuota de alquiler y la comparan con la cuota de hipoteca. Y si es más o menos igual, zanjan la discusión con la siguiente conclusión:

Al pagar la hipoteca al menos estoy comprando algo para mí, mientras que con el alquiler no estoy comprando nada. Alquilar es tirar el dinero.

Pero, aunque parezca intuitivamente correcto, es un análisis simplista e incompleto.

alquilar es tirar el dinero
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  • Para empezar, hay una parte de la cuota de hipoteca que no implica comprar nada: Los intereses que le pagas al banco. Eso es lo que debes comparar con el alquiler, porque ambos van a pagar a un tercero. Los intereses van al banco y el alquiler va al propietario.
  • Además de eso, la comparación no puede ceñirse solamente al momento presente, porque la hipoteca suele tener un plazo de 20-30 años. Y en ese plazo tan largo los intereses (generalmente ligados al Euribor), a pesar de ser muy bajos hoy, pueden cambiar significativamente en el futuro. Algo sobre lo que no tienes ningún control y que debes incorporar a tu análisis comparativo.
  • Adicionalmente, hay gastos inesperados que ser propietario de una vivienda acarrea, y que no suelen producirse en el caso de un alquiler. Reparaciones, derramas, impuestos, renovaciones, etcétera, etcétera. Son difíciles de predecir, pero suelen producirse y a veces tienen importes muy relevantes.
  • Y finalmente, el comprar una vivienda tiene unos costes iniciales que no son nada desdeñables: Gestoría, registro, impuestos, etcétera, etcétera, que no se producen en un alquiler.

Eso en cuanto a lo que «sale de tu bolsillo» sin contraprestación directa (gastos que pagas a terceras personas). Veamos ahora lo que sí tiene contraprestación, es decir, lo que «compras» y que pasa a ser de tu propiedad.

2. El atractivo de la inversión

Cuando adquirimos una vivienda, los desembolsos que tienen una contraprestación de valor directo para nosotros son de dos tipos:

  • El importe inicial que aportamos de nuestros ahorros a la hora de comprar
  • La parte de la cuota de hipoteca mensual que corresponde a «principal» del préstamo (lo que no es gasto de intereses)

Esos desembolsos se traducen en valor para nosotros, porque a cambio de hacerlos nos convertimos en propietarios de la vivienda con un préstamo que se va reduciendo en el tiempo. Y en caso de venta, todo lo que no le debemos al banco (y a hacienda) acabaría en nuestro bolsillo.

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Es decir, pagamos un dinero (en el momento inicial de la compra y de forma recurrente a través de la hipoteca) y después esperamos que el valor que obtenemos a cambio (el precio de mercado de la vivienda) crezca en el futuro.

En otras palabras, hacemos una inversión.

Una inversión que todos creemos a pies juntillas que es buena. Porque el precio de la vivienda siempre crece, ¿verdad?

Bueno, aquí hay varias cosas que resulta necesario cuestionar, o al menos enfocar de una forma un poco más equilibrada.

Si alquilas te evitas tener que emplear una gran cantidad de tus ahorros en adquirir una vivienda. Y eso significa que los puedes invertir en otra cosa.

¿Hay inversiones con mejor relación rentabilidad-riesgo que una vivienda?

Sí, muy probablemente las hay. Una simple cartera diversificada de fondos de inversión puede serlo, por ejemplo.

Pero… ¿son esas alternativas de inversión las más adecuadas para ti?

Eso ya no es tan sencillo de responder. Depende de tu perfil de riesgo y tus objetivos particulares. En cualquier caso, el que una vivienda sea la mejor inversión no es tan obvio como a veces creemos. Es cara de adquirir (muchos gastos iniciales), cara de mantener, requiere tiempo, no es demasiado líquida cuando quieres vender y el riesgo está concentrado en un sólo activo.

Y si hacemos un pelín de memoria, veremos que el precio de la vivienda no crece siempre.

No, no es tan obvio en absoluto. Y así debes enfocarlo para decidir bien qué es lo que más te conviene.

3. La flexibilidad en tu estilo de vida

Finalmente existe un argumento que no tiene nada que ver con los números, sino que es más «intangible»: La flexibilidad en tu estilo de vida y toma de decisiones que alquilar te da… y que comprar te quita.

Cuando adquieres una vivienda con una hipoteca, adquieres también una obligación durante muchos años. Una obligación que has dimensionado en base a tus ingresos y gastos actuales, así como tus previsiones de futuro. Eso implica que, por definición, estás asumiendo que las cosas no van a cambiar demasiado a partir de entonces.

Pero eso tiene también una implicación mental: Pasas a no querer que las cosas cambien. Tu apertura mental a los cambios se reduce, porque ahora tienes una obligación que cumplir. Y eso puede restringir tus posibilidades de explorar opciones vitales que quizá, en otras circunstancias, te gustaría explorar.

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Sí, ya sé. Puedes vender la vivienda si lo necesitas. Pero hay una cosa que se llama «atarse emocionalmente a algo». Y eso suele aplicar bastante a tu casa. No se vende así como así, aunque se pueda hacer. No es tan sencillo deshacerse de la obligación, porque el ser propietario te da cierto sentido de orgullo.

Un orgullo que a veces te priva de libertad.

Así que no, las implicaciones de la decisión de comprar o alquilar en tu estilo de vida tampoco son tan obvias. Puede que lo parezcan en un momento concreto, pero la vida da muchas vueltas. Y no todas se ven venir.

Ahí tienes, 3 argumentos para cuestionar eso de que «alquilar es tirar el dinero». Dales bola, Moneytimer.

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